Por los frailes cartujos y franciscanos llevados en masa para ser ahorcados en Tyburn. Háganlo. Por los pobres irlandeses asesinados, sentenciados a morir en la Gran Hambruna o a exiliarse. Háganlo. Por William Wallace y sus dignos escoceses que hoy seguramente serían del Celtic. Háganlo. Por el genocidio de los pueblos originarios de la América del Norte. Háganlo. Por los chinos sometidos a ser opio dependientes y a un siglo de humillaciones. Háganlo. Por los indios masacrados en Amritsar o en la hambruna de Bengala. Háganlo. Por los bravos zulúes. Háganlo. Por los keniatas del Mau Mau ejecutados en los campos de concentración. Háganlo. Por los cientos de miles que en todo el mundo fueron sacrificados para que los banqueros ingleses pudieran seguir incrementando sus pingües ganacias obtenidas de lo robado y retenido a sus legítimos dueños. Háganlo. Pero por sobre todo háganlo por los héroes de Malvinas: los mártires del Belgrano, los Estévez, los Cisnero, los Cao, los Halcones, los bravos de Pradera del Ganso, Darwin, Tumbledown, Harriet, Dos Hermanas, Longdon, por las madres y los padres que no volvieron a ver a sus hijos. Se los rogamos. Háganlo. Pidanle a Blas de Lezo, a Liniers, a Rosas, a Mansilla, al gaucho Rivero, al Diego y los campeones del '86, a los muchachos del '98, que les enseñen como hacerlo, pero háganlo.
Ya sé que el cuerpo técnico y los jugadores dirán que es sólo un partido. Que los periodistas lelos pedirán que no confundamos las cosas y que los adocenados de siempre dirán que no revivirán nuestros muertos por ganar un partido de fútbol. También Maradona decía antes del histórico partido del '86 que era sólo fútbol y en la intimidad de la arenga previa dijo lo que realmente pensaba: "Nos mataron a nuestros pibes, no podemos perder". Y entregó la actuación más brillante de su vida. Háganlo por don Antonio Rattín que partió el sábado y que les estrujó el banderín de la Union Jack y sucio y transpirado se sentó en la alfombra de la Reina en protesta ante el robo descarado en el campo de juego.
No confundamos las cosas pero resulta que Rusia no puede jugar el mundial o que Irán apenas pudo hacerlo a pesar de haberlo ganado legítimamente en el campo de juego y fue el único que no pudo tener seguidores alentándolo. ¿Realmente creemos que deporte y política son compartimentos separados?
No revivirán nuestros muertos pero que caricia al alma de nuestros veteranos y de los padres de nuestros caídos derrotar al odiado invasor. ¡Qué ejemplo edificante daría la estrella futbolística que se negara a jugar en la Premier hasta que se vayan de nuestro suelo malvinense!
Porque hay victorias que alimentan la esperanza, que edifican tu identidad, que te dan la fuerza para seguir adelante, que construyen una mística, que son faro para otros que te toman de ejemplo.
Con las armas de la posesión de la pelota y los pases cortos que les quita vértigo y los vuelve locos porque no pueden agarrarla y tirar centros. Con la presión asfixiante, la gambeta indescifrable y el recio carácter. Con el juego limpio, la mente fría y el corazón en llamas. ¡Derroten a los ingleses! Llenenlos de toques, caños, chiches y goles. Que entiendan que aunque gasten millones en su liga y sus clubes nunca podrán tener un mestizo de sangre india, española e italiana que les gambetee medio equipo. Que sepan que como dice el P. Julián Zini "la última palabra no está dicha", que 50 millones seguimos combatiendo.
Porque Uds. muchachos, con su espíritu de equipo, su dignidad, su corazón indomable, su talento y su entrega en pos del bien común del equipo, nos representan muchísimo más que los pusilánimes políticos que nos gobernaron y nos gobiernan. Por eso creemos que Uds. pueden hacerlo. Porque jamás van a traicionarnos.
El resto de los argentinos ¡Lo hagamos! Nos reconciliemos, volvamos a nuestras raíces fundacionales católicas, nos venzamos a nosotros mismos más que a los ingleses. Edifiquemos la patria que pueda ser luz y guía para otros pueblos, un país llenos de niños y familias numerosas, de amores para toda la vida, de honestidad y decencia. Cuando sea nuestro juicio, el Creador nos preguntará que hicimos con ese fantástico don que nos dió y que se llamó Argentina.